Cualidades de una vida trinitaria

06/16/19 Cualidades de una vida Trinitaria

Posted by St. Athanasius at the Cathedral Center on Sunday, June 16, 2019

061619 Domingo de la Trinidad

 

Prov. 8; Rom. 5: 1-5; Juan 16: 12-15

 

Hoy es domingo de trinidad. Cuando hablamos de la Trinidad hace un par de semanas, exploramos cómo la Santa Trinidad en la creación diseñó un patrón trinitario para la vida en todo el universo. La Trinidad no es solo una doctrina que los cristianos creemos; es una realidad que todo ser humano puede discernir en la creación. Hoy quiero desarrollar esa realidad más, describiendo algunas cualidades de una vida que se vive de acuerdo con ese patrón trinitario. Quiero señalar cuatro cualidades de la vida trinitaria a las que nos guían los textos de hoy:

Acceso, Sensibilidad, Sabiduría, Intimidad.

Aquellos que viven un patrón de vida trinitario conocen el regalo de acceso y permiten que ese regalo fluya a través de ellos. Pablo escribió a los romanos que por medio de Cristo tenemos acceso a esta gracia. Estaba hablando del acceso a Dios porque se estaba negando ese acceso a ciertas partes de la comunidad. Los gentiles tienen el mismo acceso que los judíos a la paz con Dios por medio de la fe. No tenían que volverse culturalmente judíos para ser ciudadanos en el Reino de Dios. No hay ningún grupo a que se niega acceso permanentemente. Cada generación necesita aprender eso. La iglesia a menudo ha negado que la gracia sea accesible para todos, a pesar de que Pablo enseñara que el acceso es algo que todos ya tenemos por gracia. No la podemos ganar; es el punto de partida. Una vez que estemos dispuestos a recibirla como el regalo que es, ya tenemos acceso a ella.

El acceso es un gran tema en nuestro mundo en este momento. Siempre ha sido así, porque a ciertos grupos siempre se les ha negado el acceso. Habíamos avanzado en dar acceso a ciertos grupos, como los discapacitados, la comunidad LGBT, las minorías raciales y religiosas, las mujeres, los inmigrantes y otros. Pero en los últimos años hemos tomado pasos para atrás. Muchos todavía necesitan acceso a cosas que otros dan por sentado: las personas LGBTQ necesitan acceso a la aceptación y la seguridad; millones necesitan acceso a la atención médica; las mujeres necesitan acceso a igualdad de remuneración y la libertad frente al acoso sexual; las minorías raciales necesitan acceso a la justicia igualitaria bajo la ley; los refugiados necesitan acceso a una vida segura, ya que huyen de diversas formas de peligro; y los inmigrantes necesitan acceso a la legalidad.

El problema para los judíos era que pensaban que lo merecían porque eran el pueblo elegido. Para el tiempo de Pablo, se les olvidó cómo habían sido escogidos. Lo veían simplemente como su estatus ante los ojos de Dios. Fue un salto fácil, entonces, concluir que otros sean excluidos si no adoptan sus costumbres y leyes. No era la única cultura que creía esto sobre sí misma: Egipto y Mesopotamia también se consideraron elegidos para destinos específicos. Inglaterra se consideraba el instrumento elegido por Dios para colonizar el mundo hasta la Segunda Guerra Mundial. Muchos en los Estados Unidos todavía lo consideran el caso de esta nación.

Pero, a diferencia de Egipto y Mesopotamia, Israel fue escogido en un momento bajo de su historia. Ni siquiera era una nación; era un conglomerado de personas desposeídas, unidas por sus experiencias de revoluciones, migraciones y guerras. Pero eso muestra la verdadera naturaleza del acceso. Israel fue elegido en condiciones precarias; fue la gracia, el sufrimiento y la esperanza, no la ley, la comodidad y la estabilidad lo que caracterizaba su condición de elegidos.

Es difícil seguir eligiendo la gracia, el sufrimiento y la esperanza, cuando la ley, la comodidad y la tranquilidad están disponibles. Ahí radica el desafío del acceso. Es solo cuando recordamos la base de nuestro propio acceso que liberamos el espíritu que ofrece acceso a los demás. Cuando Israel entró en Canaán, olvidaron cómo llegaron allí. Cuando los ciudadanos de los EEUU olvidan las luchas de sus antepasados, se niegan a ofrecer acceso a los que luchan hoy. Cuando los inmigrantes olvidan el difícil camino que tuvieron para obtener acceso a un estatus legal y a la protección, se ven tentados a rechazar el acceso a sus vecinos LGBTQ que buscan lo mismo.

La segunda cualidad de una vida trinitaria es la sensibilidad. Caracteriza a las personas que dan tiempo y espacio a sí mismos y a otros a descubrir su verdad. Jesús dijo a sus discípulos: Todavía tengo muchas cosas que decirte, pero no puedes soportarlas ahora. A veces vemos algo en otra persona que la persona no ve. He tenido esta experiencia muchas veces, tanto como la que ve algo en otro y como la que no ve lo que otros ven en mí. No importa cómo llamemos el bloqueo – resistencia, ceguera, inmadurez, miedo – cuando la persona no está preparada, no ayuda presionarla. La única manera de ayudarles es dar el espacio para descubrirlo por sí mismo, y para que el Espíritu toque su vida hasta que la pueda ver.

Jesús no solo sabía esto; era una parte importante de lo que quería dejar con sus seguidores. No tenía prisa por imponer su agenda en el mundo, podía esperar a que sus discípulos estuvieran listos. Él había modelado la forma en que quería que vivieran; pero nunca los humilló, ni los apresuró, ni los rechazó por no verlo suficientemente rápido. Por eso esperó hasta su discurso de despedida en el aposento alto para contarles del espíritu. Si les hubiera enseñado antes, se les habría pasado por alto. En ese momento era lo que necesitaban para seguir sin Jesús: Cuando el Espíritu de verdad venga, ella te guiará a toda verdad.

Las relaciones espirituales dejan espacio para el Espíritu, lo que yo llamo espacio para maniobrar. “No puedes ver lo que veo todavía, y no te lo impondré.” En las relaciones espirituales, confiamos en que las personas avanzarán hacia un futuro que ni siquiera nosotros podemos ver, pero el Espíritu crea; se permiten errores; se da tiempo para que la persona descubra por sí misma. Con razón estaban molestos porque se iba: ¿dónde más encontrarían un amigo así?

La tercera cualidad de la vida trinitaria es la sabiduría. Se ve en personas que permiten que las experiencias de la vida les enseñen a discernir la voz de la sabiduría, incluso cuando esa va en contra de lo que han creído. La sabiduría es solo una voz entre muchas; por eso requiere discernimiento. La iglesia está cada vez más dividida entre los que eligen una manera de conocer sobre otra. Los evangélicos enfatizan la revelación de Dios, mientras que los progresistas enfatizamos la experiencia humana. Aquellos que han sido criados en una iglesia donde la revelación determina lo correcto luchan para confiar en la experiencia.

      Ahí es donde comienza el trabajo de la sabiduría. La sabiduría nos invita a ser abiertos a criticar las creencias incrustadas, las que hemos mantenido toda la vida sin pensar realmente en ellas. Para los cristianos estas incluyen el cielo y el infierno, quién es Dios y qué hizo Jesús en la cruz. Para muchos incluyen decisiones sobre quiénes son buenos y quiénes son malos, qué es bueno en nosotros y qué es malo, y en quién debemos confiar y a quién debemos temer. Estas creencias nos confunden cuando la experiencia pone a prueba su veracidad. Empezamos a cuestionar lo que nos han enseñado.

  Proverbios habla con elocuencia de la sabiduría de experiencia y de dónde habita la sabiduría. No se queda en el templo esperando que la gente venga a la iglesia para aprender sus caminos. Llama desde las puertas de la ciudad, desde la encrucijada de la vida, desde el lado de la carretera, en medio de la vida. Y muestra por qué vale la pena elegir la sabiduría sobre otras voces. Y todavía está hablando: en la esquina, en el mercado, mientras lees el periódico, mientras observas las nubes pasar en una tarde de verano. El llamado de la sabiduría se extiende a todos los que viven. La sabiduría se encarna en momentos ordinarios así como en momentos de revelación dramática; en actos de belleza y justicia.

Finalmente, la calidad de la intimidad. Las personas con una vida trinitaria ofrecen el regalo de la intimidad a los que están ansiosos y sufriendo. Cuando líderes fuertes se despiden de sus seguidores les dejan su mensaje más importante. Vale la pena prestar atención a sus palabras. 3 líderes clave cuyos discursos de despedida están registrados en la Biblia tienen un mensaje en común: en medio de las incertidumbres de la vida, el Dios de la gracia está más cerca de nosotros de lo que pensamos. Cuando Moisés se despidió de los hebreos en el desierto, les dijo que la palabra que da vida no estaba en el cielo ni más allá del mar: “está muy cerca de ti; está en tu boca y en tu corazón ” Cuando Jesús estaba a punto de ser arrestado, prometió enviar a los discípulos el Espíritu Santo, una forma de Dios que tendría más cercanía a ellos que el mismo Jesús tenía. Cuando Pablo se despidió de un grupo de líderes que nunca volvería a ver, dijo: Les encomiendo a Dios y al mensaje de la gracia de Dios, un mensaje que les puede edificar.

Las personas trinitarias enseñan y encarnan la intimidad. Pablo prometió a los romanos: sufrimiento produce resistencia, y la resistencia produce carácter, y el carácter produce esperanza. Mi pregunta al acompañar a personas que sufren ataques cardíacos, arrestos, cáncer, envejecimiento y dolor, es: ¿Producirá este sufrimiento “resistencia, carácter y esperanza? La respuesta depende en cierta medida de qué tan bien escuchemos la voz de la sabiduría. Esa voz es más fuerte en los límites de la vida donde se enfrentan las verdades más profundas de la existencia humana. Acceso, sensibilidad, sabiduría, intimidad. Cuatro cualidades de la vida trinitaria. Hay más; pero esas cualidades reflejan la imagen de nuestro Dios trinitario.

 

Una pastora (Jaquie Lewis) ha descrito este lado femenino de Dios para sí misma: Mi Dios es una mujer negra con curvas, con rastas y piel oscura de color cacao. Se ríe desde su vientre y no tiene vergüenza de llorar. Puede arrullar un mundo entero al sueño, cantando con su voz de contralto. Sus suspiros dan vida a la humanidad. Cuando se le rompe el corazón irrumpa la justicia y el amor. Mi Dios es un poder femenino encarnado que huele a vainilla y está lleno de descaro y verdad, entregado con amabilidad. Ella hará cualquier cosa por su creación; su amor es feroz. Llora al mismo tiempo que nosotros e insiste en la justicia. Ella es Dios. Ella es amor