Entre la Ascensión y Pentecostés

052420 Pascua 7 Ascensión Servicio de Oración Matutina

Posted by St. Athanasius Episcopal Church, Echo Park on Sunday, May 24, 2020

052420 Pascua 7 

Hechos 1: 6-14; Juan 17: 1-11

 

Estamos viviendo una transición importante entre la cuarentena, que ya se convirtió en centena, y las aperturas parciales y graduales al nuevo normal. Al abrir más y más lugares, y el número de casos del virus aumenta cada vez más. ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Frustrada? ¿Impaciente? ¿Preocupado? ¿Enojada? Al reunirnos otro domingo de adoración en el Internet, tenemos que preguntarnos, ¿qué decimos los fieles en momentos de transición de una realidad a otra?

En el Libro de los Hechos, las palabras finales del Cristo resucitado al ascender al cielo prometían poder a sus discípulos y los llamaban a ser testigos. En el Evangelio de Juan, las últimas palabras de Jesús a sus discípulos antes de ir a la cruz fueron una oración por la unidad, que sean uno, como nosotros somos uno. En este séptimo domingo de Pascua estamos entre la Ascensión, el día en que Jesús ascendió, y Pentecostés – el día en que descendió el Espíritu. La Ascensión nombra y destaca una verdad acerca de la vida: todos llegamos al momento en que solo partiendo podemos estar profundamente presentes. Solo así otros pueden recibir la bendición completa de nuestros espíritus. Si un grano de trigo no muere, no dará fruto. En su oración antes de morir, Jesús dijo: Te glorifiqué en la tierra al terminar el trabajo que me diste para hacer. Por eso oró, ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo. Santo Padre, protégelos en tu nombre que me has dado, para que sean uno, como nosotros somos uno.

He notado en mi vida esta verdad de la Ascensión: solo al partir se puede dar la bendición plena de nuestros espíritus. Mañana se cumplen 20 años desde la muerte de mi madre. En los años después de su muerte, entré en un proceso de sanidad espiritual y emocional que me preparó para la segunda mitad de la vida. Yo no estaba consciente de hacerlo debido a la muerte de mi madre. De hecho, no me dí cuenta de esto hasta un par de años después. Pero no cabe duda que su partida estaba relacionada con mi sanación.

¿Qué recibieron los discípulos de la partida de Jesús? Lo que hicieron después de su ascensión nos da una pista. Dos hombres con túnicas blancas dijeron: Hombres de Galilea, ¿por qué están mirando hacia el cielo? Este Jesús, que ha sido llevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo vieron ir al cielo. ¿Qué querían decir con, de la misma manera? Muchos piensan que significa que la segunda venida de Jesús sería en las nubes y que lo encontraríamos allí. Pero, ¿qué pasa si significa “de la misma manera que Jesús vivió”? Por supuesto, Jesús vivió de muchas maneras: sanaba, predicaba, enseñaba, alimentaba a los pobres, expulsaba de demonios y bendecía. Pero de todas las maneras en que Jesús vivió, el primer hábito que imitaron los discípulos fue orar. Cuando regresaron a Jerusalén, nos dice que todos estos se dedicaban constantemente a la oración.

Todavía había mucho que no entendían acerca de Jesús, pero sabían lo que veían: antes y después de hacer cosas importantes, Jesús se apartaba para orar. Aún si no entendieran su mensaje, podrían hacer algo que él siempre hacía: orar. Lo último que hizo con ellos antes de su muerte fue orar. Oró la oración que leímos en el Evangelio de hoy, y oró en Getsemaní.

Si estás confundido acerca de cómo vamos a pasar de estar-en-casa a la nueva normalidad, al menos puedes orar. Si te preocupa lo que está sucediendo en el mundo con la pandemia y todas las noticias que la rodean, puedes escuchar la Voz que habla con sabiduría. Los días entre la Ascensión y Pentecostés ofrecen una metáfora para este tiempo cuando el mundo se está reabriendo gradualmente después del cierre. Un periodista (Mark Lilla, New York Times) reflexionó sobre nuestra impaciencia por no saber cómo será el futuro: la última palabra sobre nuestra capacidad para predecir el futuro [es] que no podemos. Pero es una verdad que los humanos nunca han podido aceptar. Las personas que enfrentan un peligro inmediato quieren escuchar una voz autorizada [decirles] qué ocurrirá, cómo deben prepararse y que todo estará bien. Continúa recordándonos que en el Libro de Job … Dios deja en claro que Él no es una máquina expendedora. Muestra su rostro y revela sus planes cuando llega el momento oportuno, no cuando a nosotros nos da la gana. Finalmente, el periodista concluye que la pandemia ha hecho claro la gran responsabilidad que tenemos hacia el futuro y cuán inadecuado es nuestro conocimiento para tomar decisiones sabias y anticipar consecuencias.

Es importante que escuchemos esto ahorita. Necesitamos humildad, que parece evadir a muchos. Sin embargo, el periodista fue menos esperanzador que yo sobre la relevancia de que Dios tenga el future en sus manos. Entre los predicadores y las iglesias que afirman que Dios los sanará del virus y exigen que Dios actúe AHORA por un lado, y los cínicos que dicen que nunca volveremos a conocer la abundancia por el otro, yace la metáfora de Ascensión-a-Pentecostés de esperar en oración. No estoy hablando del pensamiento mágico que quiere evitar las consecuencias de negarse a hacer lo que los científicos y los médicos nos dicen. Tampoco estoy de acuerdo con el cinismo que dice que el futuro es oscuro, o con la ética de cada-uno-por-sí-mismo. Más bien, estoy diciendo que podemos escuchar a Dios y esperar oír algo. Esa se llama oración.

Jesús no entró al mundo con una idea bien elaborada de cómo iba a salvar al mundo. Él escuchó y actuó. Luego escuchó de nuevo y actuó de nuevo. No insistió en saber cómo iba a resultar. No afirmó saber cómo alguién iba a responder a su mensaje. El escuchó; luego actuó y habló. Tal vez los discípulos no entendieron la oración completamente. Pero sabían que tenía algo que ver con escuchar a Dios antes de actuar. Entonces, hicieron eso. Resultó que Dios fue quien actuó. Dios envió el Espíritu en el día de Pentecostés. Entonces supieron qué hacer.

Tal vez eso es lo que tenemos que hacer. Al enfrentar mensajes confusos sobre cuándo volver al trabajo, a la iglesia, a la escuela, a las tiendas, debemos escuchar y esperar, anticipando oír una palabra. No obtendremos un plano; no se encenderán las luces del estadio para iluminar todo el campo. Mas bien tendremos una linterna. Pero si actuamos en consecuencia del pequeño espacio que nos ilumina, podremos seguir viendo nuevos espacios. Es posible que no todos veamos los mismos espacios al mismo tiempo. Y eso es el desafío de este momento, porque las personas no solo se infectan a sí mismas; también infectan a otros. Unos son impacientes con la orden de quedarse en casa. Otros se enojan por el descuido de ellos. Entonces, ¿cómo cumplimos la oración de Jesús de que todos seamos uno, cuando unos están lastimando a otros?

Comienza con la comprensión, que no es fácil. Yo he estado molesto con la gente que protesta el cierre. Pero cuando leí sobre un hombre que tenía un negocio de bounce houses, vi algo nuevo. Jaime nunca se había visto a sí mismo como un manifestante. Comenzó su negocio con un solo bounce house. Después de casi dos décadas, el año pasado su negocio creció un 300%. Pero, hace 3 meses, el negocio se bajó a cero. Estaba devastado. Entonces, el 30 de abril fue a Sacramento para ver qué estaba pasando. Él vio una protesta. No formó parte de la protesta, pero fue arrestado de todos modos. En una celda con otros 32 manifestantes, se preguntó si así es como comienza el autoritarismo. Las conspiraciones comenzaron a jugar en su cabeza. Ahora cree que las protestas están ayudando a abrir los negocios más rápido. Se ha convertido en un manifestante conservador.

¿Qué dice la oración de Jesús sobre mi unidad con Jaime? ¿Es él tanto mi hermano como los con quienes estoy más de acuerdo porque se quedan en casa cuando ellos tampoco saben cómo van a pagar la renta? Si voy a permitir que la oración de Jesús sea verdadera, ¿debo ver a Jaime como mi hermano? Si oro, ¿me transformará para ver lo que cada uno puede contribuir en este momento? Mientras oro en este tiempo de Ascensión-a-Pentecostés, me tengo que preguntar si realmente creo en la oración de Jesús: Padre, protégelos en tu nombre, para que sean uno, como nosotros somos uno. Me pregunto qué escucharé al escuchar a Dios en oración. Les invito a acompañarme en probar esa práctica de escuchar a Dios