Lo que significa ser pro-vida, parte 2

052619 Semana Santa 6c 

Rev. 21:10; 21: 22-22: 5

 

Hoy continuamos la exploración que empezamos el domingo pasado de lo que significa ser pro-vida cuando el término ha sido secuestrado y distorsionado por la forma en que se ha enmarcado. Una de las cosas que me encanta de Jesús es que nunca aceptaba la forma en que otros plantearon los problemas si no llevaban a una vida abundante para todos.

  • Cuando los líderes religiosos se preocuparon por pagar impuestos a César, Jesús no dijo que era un tema fá Mas bien reflexionó sobre lo que significa ser la imagen de Dios: den a Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios.
  • Cuando unos hermanos pelearon por cuál debería obtener la herencia, Jesús no decidió por ellos. Mas bien, mostró que asumir que la vida es escasa nos lleva a la codicia, y asumir que la vida es abundante conduce a la generosidad.
  • Cuando los hombres querían apedrear a una mujer capturada en adulterio porque eso es lo que exigía la ley, Jesús puso todos al mismo nivel al preguntar quién estaba sin pecado.

Los seguidores de Jesús no pueden permitir que otros determinen la forma en que se debata lo que significa ser pro-vida. Igual que Jesús, debemos reconocer que los problemas son complicados. Pero si estamos dispuestos a abandonar nuestras bandas por un tiempo, a lo mejor podremos al menos escoger la vida por nosotros mismos y tener conversaciones sobre esos temas como adultos.

¿Cómo logramos esas conversaciones adultas? La semana pasada exploramos por qué la vida en la nueva creación no siempre sigue las reglas que nos han enseñado. Hoy vamos a ver cómo se usan las imágenes bíblicas de una nueva Jerusalén para justificar diferentes puntos de vista de la vida. Profundizar nuestra visión de lo que es la vida puede ayudarnos a abordar problemas complejos.

En el Libro de la Revelación, la vida está en todas partes: está el Libro de la Vida, la luz de la vida, el río de la vida y el árbol de la vida. Todo fluye del trono de Dios y del Cordero. Todos verán la cara del Cordero; el nombre del Cordero estará en la frente de los siervos de Dios. ¿Cuál es ese nombre? El pasaje no nos dice; pero si leemos la historia completa, solo un nombre tiene sentido: VIDA. El nombre del Cordero debe ser vida La imagen de un cielo y una tierra nuevos, y de la Nueva Jerusalén, es una imagen de la Vida.

La tierra y el cielo son nuevos, y Jerusalén es nueva. En ellos, la vida triunfa sobre la muerte, el orden triunfa sobre el caos y la luz triunfa sobre la oscuridad; la compasión triunfa sobre el llanto, el clamor y el dolor; y ya no hay maldicion. A diferencia de muchas enseñanzas populares sobre el Apocalipsis, la terminación de esta era no es un final sino un nuevo comienzo. No es el fin de la tierra; es una nueva tierra No es el fin del mundo material, sino de la muerte, el caos, la maldición, la oscuridad y el sufrimiento; el cielo, la tierra, la ciudad y la historia continúan, pero sin muerte ni maldición.

Por medio de Jesús resucitado, se abre el cielo; pero no ese abre solo para individuos, sino como una ciudad entera que desciende del cielo. Todo el pueblo de Dios vive la apertura del cielo. El proyecto que empezó Jesús es una nueva historia para todos, especialmente los que son iluminados, hecho por el Dios que ofrece vida.

Pero la descripción de esa ciudad deja espacio para un futuro en que se incluyen todos o se excluyen a ciertos grupos. Nuestra visión de la vida afecta la manera en que interpretamos Apocalipsis. El significado de ser pro-vida difiere según esa interpretación. Se puede usar para dividir o unir a la gente, limitar o ampliar acceso a la vida, y maldecir o bendecir una acción. Cómo percibimos el futuro del mundo afecta lo que intentamos lograr hoy. El Libro de Apocalipsis nos anima a esperar a que la Nueva Jerusalén venga en plenitud. Pero, ¿cómo va a ser la Nueva Jerusalén? Si lo imaginamos como un lugar de vida para todos, veremos el mundo como un lugar de abundancia, y la religión ofrecerá la hospitalidad radical de Dios a todas las personas. Si, por otro lado, vemos la Nueva Jerusalén como un lugar donde solo entran aquellos que cumplen ciertos requisitos, veremos el mundo como un lugar de escasez y la religión será un colección de reglas que determinan quién está dentro y quién está fuera. Ambos puntos de vista existen en el mundo de hoy.

Uno ve lo que quiere ver. Estamos predispuestos a interpretar las palabras en ciertas maneras. Por ejemplo, el verso que dice que nada impuro entrará en él, ni cualquiera que practique abominación o falsedad podría tomarse de dos maneras. Se puede entender que los impuros serán excluidos, o que ya no habrá impuros porque se han sanados y declarados limpios por la gracia de Dios. Dice que hay un río que fluye desde la ciudad al mundo. Eso me lleva a elegir la gracia. La nueva ciudad entonces representa la esperanza de incluir a todos en una comunidad de justicia y paz, iluminada por la presencia de Dios.

Una vez que elegimos la opción que incluye a todos descubrimos muchas imágenes que nos invitan a anunciar la hospitalidad de Dios. Dice que no hay templo en la Nueva Jerusalén. Eso señala que es un lugar donde Dios está presente sin muros y jerarquía de acceso. Los judíos vieron eso muy diferente al templo terrenal con sus secciones separadas por muros: la corte de los gentiles; la corte de mujeres; una sección para hombres piadosos en buena posición; y el lugar santísimo, donde un sacerdote entraba una vez al año. En ese templo, cuanto más se acerca el centro, más exclusivo es el acceso. Pero en la nueva Jerusalén, personas de todas las naciones caminan a través de las puertas abiertas hacia la luz de Dios donde no hay noche, y donde ya no se les llama impuros. Experimentarán la sanidad de todas las enemistades y exclusiones que la religión ha provocado durante la historia humana.

Apocalipsis emplea la imagen de una marca en la frente para indicar qué versión se elige. Ahí está o la marca de la bestia o la marca de Dios. Ahí entra en juego el número 666. Muchos creen que la marca de la bestia es 666. ¿Cuál es la marca de Dios? Yo he sugerido que el nombre de Dios en la frente es VIDA; gracia para todos. Por supuesto, elegir la vida de gracia no significa hacer lo que queramos. Nos puede llevar a estar más abiertos a gente diferente; nos sorprenderá menos cuando veamos a aquellos que hemos excluido en la Nueva Jerusalén. También significa que la vergüenza que sentimos cuando vivíamos aislados puede ser arrastrada a las aguas sanadoras de la nueva comunidad. Y significa que Dios nos llama a ser buenos administradores de todos los dones y bendiciones que nos ha dado. Cuando convertimos en ídolos al dinero, poder, las instituciones, relaciones y sexualidad, corremos el peligro de no entrar en la ciudad de la luz, simplemente porque preferimos permanecer en las sombras. La gracia, de hecho, anima y da poder a nuestro trabajo por la justicia en este mundo.

¿Cómo encaja esta visión de pro-vida en los debates sobre el aborto hoy en día? Yo sé que es peligroso hablar del aborto desde el púlpito. Pero no podemos dejar a un lado nuestra fe en debates tan importantes. Las divisiones en muchos debates sobre la política social son tan evidentes como siempre: mucha gente no quiere apoyar a políticos que ponen a los de afuera al mismo nivel que “nosotros:” el inmigrante al nivel del nativo; el interés global al mismo nivel que el nacional o local; las minorías raciales, étnicas o sexuales al mismo nivel que la mayoría; los transgresores al mismo nivel que los “normales.”

Sabemos que ningún lado es puro. Pero hay una batalla entre una visión que incluye y una que excluye acceso a la vida; una visión que pone mi seguridad primero o que pone vida para todos primero. Se habla del aborto en términos de los que son pro-vida y y los que son pro-decisión propia. Recuerden que Jesús rehusó aceptar los términos de debate que le trajeron. La semana pasada compartí un artículo en Facebook titulado ¿Qué dice la Biblia del artículo: no es en absoluto lo que yo esperaba encontrar cuando me propuse descubrir lo que dice. Tampoco es lo que la gente a mi alrededor piensa que la Biblia dice acerca del aborto.

El artículo sigue contando la historia de los últimos 50 años, cuando el debate llegó a ser enmarcado como pro-vida o pro-decisión propia. La conclusión fue tajante: la oposición evangélica al aborto fue creada por agentes políticos como una forma de cooptar a la iglesia cristiana para el partido republicano. Cuando la Corte Suprema decidió el caso de Roe v Wade en 1973, los evangélicos no eran tan unidos sobre el aborto como están ahora. Muchos de sus líderes estaban a favor de la decisión. Muchos creían que la vida de una persona comenzó con el primer aliento, no con el primer latido del corazón.

Pero no se trata de estar de acuerdo o no con esa perspectiva, sino de mostrar que el consenso actual entre los evangélicos sobre el aborto se ha creado con fines políticos. Una teología bíblica de la vida no contesta todas las preguntas; pero ampliará la discusión de lo que es pro-nacimiento a una visión de lo que es ser pro-vida de una manera que incluya a todos los seres vivientes. No sé si ustedes ya han tomado sus decisiones sobre el aborto. Es muy difícil cambiar la opinión de uno con argumentos. Pero sí podemos unirnos a la lucha por la VIDA en todas las áreas donde unos no la pueden disfrutar.