Domingo de la Trinidad ¿Muy bueno o muy malo?

6/7/20 Domingo de la Santa Trinidad Servicio de oración matutina

Posted by St. Athanasius Episcopal Church, Echo Park on Sunday, June 7, 2020

060720 

Génesis 1; Salmo 8; Mateo 28: 16-20

 

Créanlo o no, ha pasado menos de una semana desde que el presidente ordenó que los manifestantes pacíficos fueran atacados por militares para que él pudiera tomar una foto sosteniendo una Biblia frente a la Iglesia Episcopal de San Juan. Ha pasado mucho más desde entonces. ¡Que semana! ¿Cómo suenan las palabras familiares de Génesis después de esta semana? Dios creó a la humanidad a imagen de Dios, hombre y mujer … Dios vio todo lo que Dios había hecho, y de hecho, fue muy bueno. ¿Podemos escuchar más claramente hoy con qué frecuencia hemos tratado a Dios como un mentiroso? Porque hemos visto algo o alguien que Dios ha creado y hemos dicho que es muy malo y necesita ser destruido. Hoy estamos viendo el cumplimiento de la profecía familiar de Oseas: han sembrado el viento y cosecharán el torbellino. Estamos cosechando el torbellino de 400 años – no, 4,000 años – de llamar a Dios mentiroso acerca de lo muy bueno de los seres humanos y la creación.

En caso de que no entendimos el mensaje de Génesis, el Salmo 8 nos da otra oportunidad: has hecho a los humanos un poco más bajo que los ángeles. No sé cuántos de ustedes pudieron ver el funeral de George Floyd o escuchar el sermon del Rvdo Al Sharpton. Es un mensaje que todos deben oír; quiero citarlo esta mañana. Al Sharpton nos recordó que cuando la injusticia sistémica hace imposible reconocer la grandeza humana descrita en el Salmo 8, no Podemos aceptarla y quedarnos sentados. Dijo, La historia de George Floyd ha sido la historia de los negros, porque desde hace 401 años, la razón por la que nunca podríamos ser lo que queríamos y soñamos ser es que mantenían su rodilla sobre nuestro cuello. Fuimos más inteligentes que las escuelas con fondos insuficientes en los que nos pusieron, pero tenían la rodilla en nuestro cuello. Podríamos dirigir corporaciones y no apresurarnos en la calle, pero tenían la rodilla en nuestro cuello. Teníamos habilidades creativas, podíamos hacer lo que cualquiera podía hacer, pero no podíamos quitarnos la rodilla del cuello. Lo que le sucedió a George Floyd sucede todos los días en este país, en la educación, en los servicios de salud y en todas las áreas de la vida estadounidense, es hora de que nos pongamos de pie en el nombre de George y digamos que nos quiten sus rodillas de nuestros cuellos. No sé si sienten la aplicación de esas palabras a uds como latinos, pero muchos sí lo sienten. 

Además de Génesis y Salmos, las lecturas del oficio diario del miércoles pasado incluyeron Eccl. 3,  un pasaje familiar que dice, “hay un tiempo para…”. Al Sharpton usó ese texto, e hizo la pregunta, ¿qué hora es? Para contestarla, tenemos que recordar los tiempos pasados. Así que la semana pasada miles de Chinos en Hong Kong recordaron 1989 en la Plaza Tiananmen. Algunos recordamos a Rodney King en 1992. Todavía otros recordamos los disturbios de Watts en 1965. Todos esos nos invitan preguntarnos si este es un momento de esperanza o de cinismo Nos recuerdan que los actores en aquellos momentos levantaron las esperanzas; creían que las cosas iban a cambiar. ¿Cómo podría continuar la injusticia cuando había sido expuesta tan claramente? Pero parecían ingenuos unos años después. Las cosas no cambiaron como debían.

Al Sharpton se atrevió a expresar esperanza de todos modos. Desde Eccl 3 insistió en que este es un momento diferente y una temporada diferente. Llamó la atención a señales importantes de esa diferencia: gente en Alemania marchando por George Floyd … frente al Parlamento en Londres, Inglaterra. Una joven blanca de no más de 11 años jaló mi chaqueta y me dijo: ‘Sin justicia, no hay paz’. El Rvdo advirtió a los líderes que mas vale que ajusten sus relojes a la hora correcta. Porque se acabó el tiempo para no responsabilizarse. Se acabó el tiempo para poner excusas. Se acabó el tiempo para posponer. Se acabó el tiempo para palabras promesas vacías. Se acabó el tiempo para los filibusteros e intentos de detener el brazo de la justicia. Se acabó el tiempo. 

Pero no solo proclamó que los tiempos están cambiando, o que ya cambiaron. Dijo: los vamos a cambiar. Nos acordó que la esperanza no existe sola; requiere fe. En mi vida hubo momentos en que perdí la esperanza. [Pero] no creo que me haya traído hasta aquí para dejarme ahora. No hemos llegado tan lejos por suerte. No hemos llegado tan lejos por algún destino. Llegamos tan lejos por la fe. Por eso, compartió planes concretos, a diferencia del Presidente, que, cuando le preguntaron cuál era su plan, simplemente dijo, nuestro país es muy fuerte, y ese es mi plan. Yo no soy el mejor planificador del mundo; pero sé que eso no es un plan. Por el contrario, el Rvdo trajo fe y habló de un verdadero plan: habló del proceso legal en el que debemos hacer cumplir todo. Tenemos que volver a los decretos de consentimiento. El 28 de ago, el 57 aniversario de la Marcha en Washington, volveremos a Washington, vamos a organizarnos no solo para una Marcha, sino para un nuevo proceso. Y nos preparará para votar. Vamos a cambiar la hora.

Ese énfasis en planear y actuar resuena con las últimas palabras de Jesús a sus discípulos en el Evangelio de hoy: vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos ellos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado. No podemos solo ver el mundo y otras personas como Dios las ve en Génesis y los Salmos. Debemos vivir el Evangelio al ir y actuar. Podríamos resumir estos versículos: “Adorar, luego seguir adelante”. Así que, al hablar de regresar a la adoración en el edificio después de la cuarentena, Jesús preguntaría: ¿qué están esperando? Antes de que Jesús los llamara a la acción, Mateo dice, cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús no distinguió entre los que adoraban sin dudar y los que dudaban. Aparentemente, tener dudas no los liberó. Todavía tenían un trabajo que hacer. Jesús nos usará incluso si dudamos.

Amigos y amigas, este es un momento diferente. Todavía requiere fe, esperanza y amor. Para muchos de nosotros, exige desmantelar algunos de los pilares que han apoyado nuestra forma de vida. Este es un momento claro de voltear las cosas. Yo quiero ser parte de ese cambio, aunque sé que voy a tener que dejar de lado muchos beneficios. ¿Es lo que quieren uds? Quizás una buena oración basada en el Salmo 8 sería: Dios, dame una visión para ver la santidad en mí mismo y dejar que surja en actos de divinidad práctica. Dame una visión para ver la santidad en los demás y apoyar su nuevo nacimiento de maneras creativas y de soporte vital. Déjame ser una partera de la santidad. Amén.