Paciencia sobre Venganza

07/19/20 – Pentecostés 7.  servicio de oración matutina

Posted by St. Athanasius Episcopal Church, Echo Park on Sunday, July 19, 2020

071920 Pentecostés 7 

Gén. 28:10-19a; Rom. 8:12-25; Mateo 13:

 

Al vivir entre personas de bajos recursos en América Latina aprendí que la esperanza es más accesible para aquellos que no poseen mucho de lo que esperan. Recuerdo escuchando a campesinos peruanos cantando himnos a medianoche mientras yo trataba de dormir en el piso de troncos de una casa en la selva. Habían sido desplazados por la guerrilla de Sendero Luminoso y estaban siendo reubicados en un nuevo asentamiento en la selva. No entendí cómo podían cantar cantos de esperanza cuando su futuro era tan incierto. Gente como ellos no se puede conformar con lo que ya tiene porque no es suficiente. Aunque fuera suficiente para hoy, no lo es para mañana. Necesitan tener esperanza para levantarse de la cama mañana para conseguir lo que necesitan. Las personas que yo había conocido hasta entonces descansaban en el conocimiento de que tienen suficiente para mañana. No necesitaban esperanza para levantarse de la cama. Tenían bienes suficientes.

Ahora, eso está empezando a cambiar. A pesar de que algunos han tenido que soportar más sufrimiento que otros durante la pandemia (pérdida de empleos, de salud, de seres queridos y de hogares), ahora la paciencia se está agotando después de cuatro meses de la pandemia. No sé Uds. pero yo me empiezo a volver loco al quedarme en casa. Pero, si creemos en lo que dice el apóstol Pablo, llegar al fin de nuestros recursos puede ser justo lo que se necesita para descubrir la esperanza. Y no sólo Pablo lo dice. Un editorial en el New York Times la semana pasada dijo que Estados Unidos tiene más potencial para la esperanza que lo que hemos tenido en mucho tiempo. 

Cita al presidente de la Fundación Ford diciendo estoy muy esperanzado. Estamos viendo una convulsión nacional por el reconocimiento de que el racismo en Estados Unidos es real y no es solo un producto de la imaginación de los negros. La directora ejecutiva de una organización filantrópica, dijo, hubo algo acerca de ver la rodilla de un hombre en el cuello de otro hombre que despertó a la gente. La gente cree que estoy loca, pero tengo un sentido de posibilidad. El artículo concluye: A lo mejor estamos tan desesperados, nuestros fracasos tan evidentes, y nuestro dolor tan crudo, que los Estados Unidos puede una vez más, como hizo durante la Gran Depresión, aceptar cambios tan necesarios que habrían sido imposibles en tiempos más alegres. 

La Biblia es un libro de esperanza que llama a la gente a actuar con fe cuando toda la evidencia va en contra. Hay bastante evidencia contra la esperanza en estos días. Por ejemplo, la batalla sobre el uso de máscaras se ha convertido en política, al mismo tiempo que pone en peligro la vida. Es difícil tener esperanza con eso. Y el hecho de que el Congreso no apruebe otro paquete de estímulo deja a millones de personas con la posibilidad de pobreza y falta de vivienda tan pronto como el próximo mes.

El Evangelio de hoy presenta un camino improbable que la esperanza toma cuando se enfrenta con fe. Los campesinos que escuchaban a Jesús reconocieron inmediatamente que no estaba dando una lección sobre la agricultura. Se sorprendieron con la sabiduría del terrateniente de dejar que las malas hierbas crecieran con el trigo hasta la cosecha. Escucharon la historia como una lección sobre los valores culturales. 

Un enemigo había sembrado hierbas malas entre el trigo. Hay muchas razones por las que las familias se convertían en enemigos en el mundo antiguo; pero las consecuencias siempre eran las mismas. El pleito se desarrolló y persistió por un largo tiempo. Uno siempre sospechaba que un enemigo trataba de dejar en vergüenza a su familia. En esta historia, la vergüenza fue sembrada poco después de haber sembrado las semillas de trigo, pero no se convirtió en vergüenza completa hasta que las hierbas malas se maduraron a ser claramente distinguibles del trigo. 

Lo que los campesinos entendían y nosotros no, es que todo el pueblo se dio cuenta de la vergüenza junto con el terrateniente; y se rieron. La risa creció cuando el terrateniente instruyó a sus siervos a dejar que las malas hierbas crecieran junto al trigo hasta la cosecha. Los campesinos esperaban represalias y venganzas. En cambio, el terrateniente parecía indefenso y sus enemigos parecían ganar. Pero las apariencias pueden ser engañosas. El terrateniente era un agricultor astuto e inteligente. Él sabía que el trigo era lo suficientemente fuerte como para tolerar la competencia con las hierbas por nutrición y riego. En la cosecha, el terrateniente no sólo tendría grano para sus graneros, sino combustible adicional e imprevisto para sus necesidades. En lugar de avergonzar a este terrateniente, la estrategia de sembrar las hierbas fue contraproducente y avergonzó al enemigo. ¡El enemigo empeñado en avergonzar a los demás fue más bien el avergonzado! El terrateniente y sus sirvientes tuvieron la última risa.

Al negar tomar represalias y salirse a mano con el enemigo y exponerse a la burla de sus vecinos, el terrateniente terminó ganando la victoria. En una sociedad dedicada a la venganza, esa victoria es lo que Jesús quería enseñar acerca de Dios, y acerca de cómo comportarse en el reino de Dios. Dios no está impaciente por juzgar y no usa la venganza como un mecanismo para la justicia. La venganza es una forma de impaciencia que niega la esperanza. Tristemente, la venganza es el pan diario de nuestro actual presidente, por lo que la esperanza es aún más contracultural. Pero también revela el contraste con verdaderos adultos con más claridad. Y ya hemos mencionado algunos de ellos. 

Tenemos que sostener las imágenes de aquellos que eligen la esperanza sobre el mal humor para ayudar a aquellos que deben elegir la acción sobre la inutilidad, la sanidad sobre la violencia, la paciencia sobre la venganza. Es la misma imagen que Dios mostró a Jacob cuando huyó de la venganza de su hermano por engañarlo de su primogenitura. Jacob vio una escalera entre el cielo y la tierra en su sueño e hizo un monumento del lugar y lo llamó Betel – casa de Dios. Es lo que Jacob necesitaba. Pero el salmista vio más allá: la escalera existe en todos los lugares. Dios, ¿adónde puedo ir de tu Espíritu? ¿Dónde puedo huir de tu presencia? Si subo al cielo, tú estás ahí; si hago de la tumba mi cama, tú también estás ahí. Debemos imaginar todo lugar como la casa de Dios, y como una escalera al cielo.

Dios da esperanza a individuos y a comunidades en su debilidad y cuando se sienten inútiles para cumplir su misión de una forma más humana. La esperanza es el don que Dios da a los que reconocen su debilidad, y la inutilidad de tener éxito por sí mismos. Las personas que viven con esperanza evocan en nosotros lo verdaderamente humano. Nos muestran que el poder y la influencia no son las cualidades más humanas, a pesar de que a menudo las buscamos. Hay algo poderosamente atractivo en la esperanza cuando las circunstancias evocan miedo. Vemos eso en aquellos que ven la esperanza en medio de la penumbra de estos días. 

Amigos y amigas, seamos personas de esperanza, y abanderados de aquellos que ofrecen el camino más humano, porque siempre es el más cercano a Dios. 

 

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