¿Qué Significa ser Pro-Vida?

Lo que significa ser Pro-Vida

Posted by St. Athanasius at the Cathedral Center on Sunday, May 26, 2019

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Hechos 11: 1-18; Ap. 21: 1-6; Juan 13: 31-35

 

La semana pasada hubo varios acontecimientos en este país que demostraron como la gente difiere en lo que llama pro-vida. Cuando se dice pro-vida en la sociedad se refiere generalmente a la oposición al aborto. Pero hay muchas dimensiones de lo que es ser pro-vida:

  • Cuando firmó una nueva ley haciendo el aborto un delito, la gobernadora de Alabama, Kay Ivey, la describió como un poderoso testimonio de la creencia profunda de que cada vida es preciosa y que toda la vida es un regalo sagrado de Dios. El día siguiente, ella supervisó la ejecución de un hombre que fue condenado a muerte cuando tenía 19 añ El LA Times opinó que, al parecer, Ivey está dispuesta a devolver algunos de los regalos sagrados de Dios. Muchos se oponen a la pena de muerte porque no es congruente a una posición de pro-vida.
  • El presidente Trump propuso un nuevo sistema de inmigración basado en habilidades más que en relaciones familiares, y que ignora la situación difícil de los inmigrantes que ya viven inseguros en el país y de los que están en fila para obtener visas. Trump llama su propuesta, “La envidia del mundo moderno”. Nancy Pelosi lo calificó de “muerta a su llegada”. Muchos piensan que uno no puede ser pro-vida y anti-inmigrante.
  • El viernes pasado, el Congreso, controlada por los demócratas, aprobó una Ley de Igualdad que extiende las Protecciones de los Derechos Civiles a las Personas Gays y Transgé La minoría Republicana del Congreso, la mayoría del Senado y la Casa Blanca están a punto de derrotar la propuesta de ley. ¿Puede ser uno pro-vida y a la vez discriminar a ciertos grupos?

¿Qué significa ser pro-vida? Cada tres años, los domingos de Pascua incluyen una selección del Libro de Apocalipsis y una del Libro de los Hechos. Los pasajes de los próximos dos domingos describen la vida como algo nuevo. Apocalipsis la describe como un cielo nuevo y una tierra nueva, y dice que Dios morará permanentemente con los mortales. Los Hechos muestra cómo la vida cambia en la nueva creación: los gentiles reciben el Espíritu Santo; la Iglesia adquiere nuevos conocimientos sobre Dios; las personas de fe, sin importar su religión, son bienvenidas en la comunidad de los seguidores de Jesús; y las mujeres se convierten en líderes en esas comunidades.

Cuando comencé a preparar este sermón, solo iba a mostrar cómo Dios nos llama a la vida. Pero en el contexto de los debates de la semana pasada, creo que debemos examinar las raíces teológicas de los diferentes conceptos de pro-vida. ¿Cómo surgen puntos de vista tan radicalmente diversos de la vida? Y, ¿cómo es que todos pueden llamarse a sí mismos cristianos? Hoy exploraremos por qué la vida en la nueva creación no siempre sigue las reglas que se nos ha enseñado. La próxima semana veremos cómo se usan las imágenes bíblicas de la nueva Jerusalén para justificar diferentes puntos de vista sobre la vida.

En el Libro de Los Hechos, Pedro fue llamado ante el Concilio de la Iglesia para explicar por qué bautizó a un grupo de personas no judías. En esa época todos los miembros de la iglesia eran cristianos judíos. Ellos asumieron que, ya que Jesús era judío, uno tenía que volverse judío para seguir a Cristo. Pero Pedro había bautizado a los primeros gentiles en la casa de Cornelio porque él y los creyentes judíos que lo acompañaban los escucharon hablar en lenguas y ensalzar a Dios. Pedro apenas podía creerlo él mismo. Los judíos vieron a los gentiles como inmundos e impuros, y por lo tanto, más allá de las aguas del bautismo. Pero cuando Pedro vio que el Espíritu Santo había caído sobre los gentiles, concluyó: ¿Puede alguien retener el agua para bautizar a aquellos que han recibido el Espíritu Santo tal como nosotros?

Para darnos cuenta de lo que está pasando aquí, ayuda recordar la oración que decimos sobre el agua en el bautismo. En esa oración, agradecemos a Dios por las aguas de la creación, cuando el mundo cambió de caos a orden; por las aguas del Mar Rojo, cuando los esclavos hebreos dejaron la esclavitud y viajaron hacia la libertad; y por las aguas del Jordán, cuando los hijos de esos esclavos pasaron de una vida nómada a una vida estable. El agua del bautismo es el agua de la vida, y nos inicia en una nueva realidad.

Pero durante la mayor parte de la historia, la religión se ha equivocado en justificar las estructuras actuales mas que introducir una estructura más justa. Creo que de allí surgen las diferencias de opinión sobre qué significa vida. Pedro, como todos, estaba empapado en ese concepto de la religión. Dios sabía que no iba a poder pasar directamente a aceptar a los gentiles en el plan de Dios. Entonces, Dios le dio una visión para ayudarlo a alejarse de una religión que le enseñó a decir no a la vida, a una relación que le permitiera decir que . Le contó al concilio de la iglesia que tres veces vio una gran sábana que bajaba del cielo. En él había animales de cuatro patas, bestias de presa, reptiles y aves del aire; todas eran elementos que los judíos consideraban profanas. Pedro escuchó una voz: Levántate, mata y come. Cuando protestó que como buen judío no podía, la voz respondió: Lo que Dios ha hecho limpio, no debes llamar profano.

Inmediatamente, llegaron hombres de la casa de Cornelio, un gentil, a quien Pedro habría llamado profano e inmundo. Pero Pedro conectó su visión a la invitación de Cornelius. Así que se fue. Cuando llegó dijo: Sabes que nuestra ley prohíbe que un judío se asocie con un gentil; pero Dios me ha mostrado que no debería llamar profano o inmundo a nadie. (Hechos 10:28)

Escucha bien lo que Pedro dice y lo que no dice. No dijo que no hay cosas profanas o impuras en el mundo. Dijo que no deberíamos llamar impuro a cualquier cosa creada. En los asuntos humanos la realidad no es un hecho, independiente de lo que creemos que es. Pedro llegó a comprender que construimos la realidad al describirla. Las palabras que usamos dan forma a la realidad que describimos.

En el mundo en el que yo crecí, las mujeres se quedaron en casa, los rusos eran monstruos, los mexicanos eran perezosos, los homosexuales eran maricones y los judíos eran codiciosos. Esas palabras crearon la realidad que yo vi. La sociedad asignó un nivel a cada grupo e hizo a ciertos grupos responsables de nuestros problemas. Cuando hacemos guerras, convertimos a nuestro enemigo en algo inferior a nosotros, incluso menos que humano. Es una visión del mundo equivocada.

Pero da miedo cuestionar los apodos negativos con los que mi cultura llama a los chivos expiatorios. Uno no hace muchos amigos así. Todas las culturas tienen chivos expiatorios. El término viene de la práctica hebrea de colocar ritualmente los pecados de las personas sobre una cabra que envían al desierto. Simboliza que los pecados del pueblo han sido eliminados. El chivo expiatorio intenta restaurar un sentido de lo sagrado en la vida de los individuos y de la comunidad.

Cada comunidad necesita mantener el sentido de lo sagrado para prosperar; es demasiado común usar el sistema del chivo expiatorio para mantener ese sentido. Cuando Hitler dijo que los judíos y los homosexuales eran la fuente de los problemas de Alemania, los convirtió en chivos expiatorios. Cuando el Presidente Trump dijo que los musulmanes eran la mayor amenaza del terrorismo en el país los convirtió en chivos expiatorios. Cuando un gobierno culpa a los inmigrantes por el aumento de los delitos violentos los convierte en chivos expiatorios.

La buena nueva es que la gente con una visión del reino de Dios ya saben que un grupo de personas nunca puede ser menos que otro grupo. El Evangelio elimina el chivo expiatorio como la base del orden social. Socava cualquier sistema que restablece el orden al culpar a ciertas personas por los problemas de todos. Jesús se negó a tratar como chivos expiatorios a los leprosos, las mujeres que menstrúan, los recaudadores de impuestos, las prostitutas, los eunucos, las cojas, o cualquier otra categoría. Él desmanteló esta práctica violenta al morir en la cruz por no hacerlo.

Por supuesto, eso no significa que una vez que hemos visto el Reino de Dios jamás vamos a asignar chivos expiatorios. Tenemos que mantenernos vigilantes. Los que nos consideramos seguidores del Jesús a veces dejamos que el mecanismo de chivo expiatorio nos influya más que el Evangelio. Por eso Pedro, a pesar de haber caminado con Jesús, resistió inicialmente cuando el Espíritu le dio una visión para eliminársela. Pero cuando llegó el grupo de Cornelio se dio cuenta del impacto que los apodos tienen sobre nuestras relaciones. Ninguna cosa y ninguna persona debe ser llamada profana, inmunda o ilegal. Pero para actuar así, tenemos que resistir lo que los demás hacen. Viene de Dios y subvierte el mundo desde adentro. En esta versión de la historia, los justos aprenden a no llamar impuro a nadie; las llamadas personas “repugnantes” aprenden a dejar de llamarse repugnantes; todos aprendemos a dejar de llamar repugnantes a las partes de nosotros mismos que consideramos menos aceptables. Estar abierto al Espíritu de Dios es ser pro-vida de una manera mucho más radical de lo que muchos entienden como pro-vida.

Cuando los líderes o cualquier persona recurren al término pro-vida para justificar su discriminación, debemos recordar que Jesús dio un ejemplo que nunca permitió la discriminación a ciertas categorías de personas. Jesús era pro-vida, pero en un sentido mucho más amplio que lo que se considera pro-vida hoy en día.