Un Lugar para los sin Lugar

051020 Pascua 5 Oración Matutina

Posted by St. Athanasius Episcopal Church, Echo Park on Sunday, May 10, 2020

051020 Pascua 5 

Hechos 7:51-60; Juan 14:1-14

 

El breve pasaje que escuchamos del Libro de los Hechos viene al final de un largo sermon que predicó Esteban. Contó una version de la historia de Israel que trató de mostrar que la inestabilidad era más normal que la estabilidad para el pueblo de Dios; o sea, vivir en situaciones precarias deseando algo más estable era la experiencia más común. Por ejemplo, la versión de la historia que enseñaban los líderes de Israel enseñó a Abraham como un patriarca estable – el padre de la fe. En la versión de Esteban, Abraham fue el “arameo errante” cargando solo una promesa; un jornalero tirando de las raíces para seguir lo que parecía a los demás como un capricho. 

Otro ejemplo: Esteban contó la historia de José, otro héroe. José fue rechazado por sus hermanos – los hijos de Israel – y vendido como esclavo a Egipto.  Llegó a salvar a Israel al proporcionar grano durante una hambruna por haber sido elevado a una posición alta en el gobierno de Egipto. Así que, la salvación vino de alguien rechazado por el pueblo de Dios. Y en el caso de Moisés, el pueblo lo recordaba como él que dio la ley y que los liberó de la esclavitud. Pero Esteban hizo hincapié en que los contemporáneos de Moisés lo habían rechazado como un alborotador.

Es interesante en este momento de Coronavirus leer juntos los textos de libro de Los Hechos y el Evangelio de Juan.  Esteban narró la historia de Israel como una búsqueda de una tierra – un lugar. Jesús dice en el Evangelio, voy a preparar un lugar para ustedes. Ambos enfatizan el lugar como algo que todavía no tienen. El sermón de Esteban mostró que los líderes de Israel siempre rechazaban la voluntad de Dios en los momentos significativos. En su Evangelio, Juan narra el discurso de despedida que Jesús dio a sus discípulos cuando sabía que iba dejarlos al ser entregado a su muerte, porque los líderes de Israel y Roma lo rechazaban.

Cuando no nos sentimos seguros en nuestra vida, anhelamos un lugar más seguro. Ahora que estamos en la novena semana de la cuarentena, muchos están ansiosos porque se sienten inseguros en este momento. Muchos están preocupados porque han perdido su trabajo, o porque les dan menos horas en el trabajo. No saben cómo van a pagar la renta, los biles, la comida, etc. Se preguntan si van a poder recuperar la vida que tenían antes. Otros simplemente están aburridos. Están cansados de estar encerrados en sus casas, y quieren salir. Los líderes se sienten presionados para responder a la incomodidad de la gente en medio de protestas. 

Nos puede servir recordar el mensaje de Esteban: que la vida es más un camino que un destino. La vida consiste más en buscar y esperar un lugar que encontrar y habitar ese lugar. Quizás este tiempo de cuarentena nos puede ayudar a reconocer que no debemos tomar por dado el trabajo, el dinero, la familia, los amigos y la vida social. Las partes más importantes de la historia de Israel son la jornada de Abraham y Sarah, los años en el desierto esperando llegar a la tierra prometida, y el tiempo de exilio en Babilonia lamentando la vida en Jerusalén. Cuando Israel solo se piensa en el reinado del Rey David, se pierde el verdadero sentido de su historia. La cuarentena que estamos viviendo ahora nos recuerda de esa verdad. Siempre es verdad, pero podemos negarla la mayoría del tiempo. Podemos recibir ánimo y fuerza de nuestros antepasados en la fe para soportar esta prueba. 

Ayuda también meditar en la verdad que Jesús está preparando un lugar para nosotros. En medio de la incertidumbre de cómo va a ser la vida después de la cuarentena – cuando muchos están hablando de la “nueva normalidad” – recordar que Jesús ya lo tiene preparado puede consolarnos. Digo puede, porque solo nos va a consolar si pasamos tiempo meditando en esa realidad; porque estamos rodeados por el mensaje opuesto – que nunca vamos a recuperar lo que teníamos antes. Los mensajes que más nos llenan la mente son los que van a tener más influencia en nuestra actitud. Tenemos que llenar nuestras mentes con los mensajes que la inestabilidad es normal para el pueblo de Dios, y que Jesús ya tiene preparado para nosotros un lugar.

Y ese lugar que prepara Jesús no es solo para el futuro. Es un espacio que podemos experimentar espiritualmente ahora. Cuando descansamos en la realidad de que Dios está en nosotros y con nosotros, cambia la manera en que vemos nuestras circunstancias. Creer que el lugar es solo después de la muerte nos roba del beneficio que ese lugar tiene hoy. 

Las dos verdades – que importa más el camino que el destino, y que Jesús nos tiene preparado un lugar – se juntan en las palabras de Jesús que él es el camino, la verdad y la vida. En momentos de transición, es importante recordar que Jesús es el camino, y que tenemos que estar en el camino con él. Juan A Mackay, un misionero y teólogo ofreció una imagen para la iglesia en medio de la segunda guerra mundial – un momento de gran inseguridad. Dijo que hay dos maneras de vivir la fe cristiana: desde el balcón, viendo pasar a los viajeros en la carretera abajo; o como un viajero en el camino. Los que están en el balcón oyen la plática de los viajeros; incluso pueden platicar con ellos sobre el camino que están andando; y pueden preguntarles sobre el camino. Pero son espectadores; sus problemas son teóricos.

Los viajeros se enfrentan a problemas prácticos: ¿qué camino debemos seguir? y ¿cómo vamos a sobrevivir? En el camino, estas preguntas no sólo exigen comprensión sino también decisión y acción. No pueden solamente discutir; tienen que decidir qué hacer. El pasaje de hoy es una conversación entre la fe del balcón y la fe del viajero. Tomás y Felipe hablan desde el balcón.¿Cómo podemos conocer el camino? Y ¿Muéstranos el padre, y estaremos satisfechos.   Jesús los invita a unirse a él como viajeros en el camino: yo soy el camino, la verdad y la vida. En este momento, y en cada momento, Jesús nos invita a unirnos a él como viajeros en el camino. Este tiempo tan significativo de cuarentena no es un momento para estar en el balcón. Es hora para estar en el camino llamado Jesús encarnando sus valores.

Hermanas y hermanos, vamos a tener presente que la vida es un camino más que un destino, y que en medio del camino, podemos conocer el lugar que está preparando Jesús. 

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